Hoy es de esas noches. De esas que te hacen preguntarte a ti mismo si merece la pena seguir el «camino correcto». Ese que todos deberíamos recorrer.
Para que me entendáis bien, voy a transcribiros la conversación mantenida por teléfono con una compañera:
– ¿Javi?
– Si.
– Hola. Mira he hablado con Manuel (un cliente) y no te vas a creer lo que me ha comentado.
– Dime
– Me ha dicho que uno de los clientes que compraba en su tienda, un tal Alfonso… ¿Recuerdas ese establecimiento de comida para llevar que había en la rotonda junto a nuestra oficina?
– Si
– Pues nada. Me ha comentado que por lo visto ese hombre cerró el negocio porque se arruinó y ahora se dedica a llevar cuentas en redes sociales para empresas.
– Vaya
– El caso es que se ha presentado en sus instalaciones y le ha dicho que sea lo que sea lo que le facturemos, el siempre será más barato ya que no está dado de alta, no tiene trabajadores y no tendrá que pagar seguros sociales. Al no realizarle factura le saldrá aún más barato y así a él (nuestro cliente) le va a resultar más rentable que él (Alfonso) le lleve sus cuentas en redes sociales.
– ¡No me lo puedo creer!
– Créetelo. Afortunadamente Manuel le ha dicho que está muy contento con nuestro trabajo y que no quiere cambiar de proveedor en esta materia.
Espero seguir contando durante mucho tiempo con la confianza de Manuel, pero como podréis comprender me siento muy indignado por esta y otras situaciones a las que día a día, emprendedores españoles nos tenemos que enfrentar en desventaja competitiva ante este tipo de personajes.
Y por eso hoy es de esas noches. De esas en las que me pregunto:
¿Cuantas empresas y autónomos se están arruinando por culpa de la sobrecarga fiscal que tienen que soportar frente a supuestos profesionales que trabajan «en la sombra» y que además exponen sin ningún tipo de reparo su lamentable situación como una «ventaja» de cara a sus posibles clientes? ¿Cuánta gente se está yendo al paro por esta situación?
Ser autónomo en España es una de las mayores injusticias sociales que existen actualmente en nuestro país. ¿Cómo compito con mi colega portugués? puede reducir drásticamente sus precios frente a los míos. ¿Así estamos fomentando el emprendimiento en España? ¿Para qué estamos en un mercado común si vamos a «jugar» con esta desventaja competitiva?
Luego están esos grandes profesionales que trabajan o colaboran con tu empresa y «te dicen cómo tienes que hacer las cosas» para poder pagarles el sueldo que se merecen. Pero de esos hablaremos otro día, que ya me está entrando sueño.
Lo dicho, hoy es de esas noches. Siento el «rebote» pero es que este es mi diario ;).