Como profesionales de la comunicación on y offline de nuestros clientes, estamos obligados a intentar plasmar en nuestros proyectos la identidad de estos con la mejor imagen posible. Dar la mayor fuerza posible a la marca del cliente y ver como estos crecen gracias a los servicios que les prestamos nos supone un ejercicio de satisfacción profesional insuperable. Algo que, desgraciadamente no todos los diseñadores y creativos publicitarios sabemos digerir.
En los cuatro años que llevo formando a profesionales de este sector, he podido comprobar como a todos nos llega el dÃa de encontrarnos con el dilema de hacer con nosotros lo que hemos hecho con nuestros clientes. Llega el momento de crear o definir nuestra identidad y tener claros los conceptos con los que nos vamos a identificar.
Muchas veces el tener que tomar una desición en cuanto a nuestra identidad, puede sacar la parte más vulgar de nosotros mismos. Y es que, en estos años he observado como muchos se esfuerzan en ser lo que no son, vendiendose a posibles clientes como empresas consolidadas en este sector, con un amplio grupo de personas en sus plantillas que en realidad no existen.
Esto me lleva a una reflexión que en varias ocasiones he llevado a mis clases para entrar en el tedioso debate de la necesidad de intentar ser lo que no se es, para vender más o mejor. Hoy me gustarÃa daros mi punto de vista sobre este tema, y como siempre, invitaros a que me deis el vuestro en forma de comentarios a este artÃculo.
Tal vez, más que una vulgaridad personal se trate de la impaciencia y necesidad de transmitir en estos momentos lo que queremos llegar a ser en el futuro. Algo que puedo llegar a entender a medias, pero finalmente caigo en las mismas preguntas una y otra vez, ¿Es necesario mentir para venderte mejor? ¿Tan poco confias en tus posibilidades?.
Si piensas que vendiéndote como una empresa vas a poner más ceros a un presupuesto te diré que puedes tener razón. Pero ¿estás seguro de dar respuesta a las expectativas que estás creando?
En tu empresa ¿siempre coge el teléfono el mismo? ¿tu oficina en un edificio de viviendas?¿Llamo a una empresa y escucho de fondo a un perro ladrando?. No caigamos en la vulgaridad. podemos hacer un trabajo de calidad, que sea valorado por nuestros clientes sin tener que engañar a nadie. Diferente es, que queramos darle identidad a nuestra actividad bajo una marca, cosa que entiendo como aceptable y acertado.
Es muy habitual encontrarse con «gestores de grupos de empresas» las cuales no constan en el registro mercantil, sus marcas no se encuentran registradas en el registro de marcas y patentes al igual que el grupo de especialistas que dicen tener.
Lo peor de una mentira, es que el autor de la misma se la llegue a creer. Y aún peor es el momento cuando llega la cruel realidad y te tienes que enfrentar a ella.
Si algo he aprendido en la vida, es que para dar diez pasos, antes tienes que dar nueve. Considero admirable tener espectativas y querer llevarlas a cabo, pero no entenderé nunca esa necesidad que tienen algunos de aparentar ser lo que no son.
El caso es, que tenemos claros ejemplos de diseñadores y desarrolladores relevantes en el panorama en el que nos movemos que no necesitan esconderse bajo entidad empresarial para que les valoren su trabajo. Tal vez, ahà estarÃa el primer paso, para después luchar por «crecer», si esque entendemos por crecer el montar una empresa, aunque esto último, no es siempre necesario.
En definitiva, podemos desarrollar una profesión como esta sin tener que vendernos como una empresa porque en realidad, no lo somos. Nuestro trabajo no se valorará más por llamarnos «paquito comunicación».
Recuerda esto, para que el cliente sepa valorar tu trabajo, tienes que tener la capacidad de convencerte a ti mismo de que este lo tiene.
O por lo menos, asà lo entiendo yo…